El Cerro de los Corredores en Tepoztlán Morelos: Historia, Leyenda y Guía para Visitarlo


Hay un lugar en Tepoztlán Morelos que la mayoría de los turistas nunca llegan a ver. No porque esté lejos ni porque sea difícil de encontrar en el mapa, sino porque nadie les cuenta que existe.

Mientras miles de visitantes hacen fila cada fin de semana para subir al Cerro del Tepozteco y su pirámide —la estrella indiscutible del pueblo— hay otro cerro en la misma cordillera que guarda algo igualmente extraordinario: una formación rocosa única, creada según la geología por fracturas tectónicas de millones de años, y según la leyenda por las hachas furiosas de guerreros que intentaron derribar la montaña donde se escondía Tepoztécatl.

Se llama el Cerro de los Corredores, también conocido como Corredores del Viento o por su nombre náhuatl original: Ehecatépetl. Y es, para quienes lo conocen, uno de los rincones más bellos, menos concurridos y más cargados de historia de todo el Pueblo Mágico de Tepoztlán.

Esta es su guía completa.


Qué es el Cerro de los Corredores y Dónde Está

El Cerro de los Corredores es uno de los once cerros principales que componen la cordillera del Tepozteco, la misma sierra volcánica que envuelve a Tepoztlán Morelos por el norte y que desde cualquier punto del pueblo se ve como un muro de roca y vegetación recortado contra el cielo.

Lo que hace diferente a este cerro de todos los demás de la cordillera es su forma. A diferencia del perfil macizo del Tepozteco o de la silueta redondeada del cerro Tlahuilli, el Ehecatépetl tiene una característica visual que lo hace inconfundible desde el pueblo: una serie de hendiduras verticales, cortes profundos en la roca, como si alguien hubiera tallado la piedra con una herramienta enorme. Esas hendiduras son los “corredores” que le dan nombre.

La palabra Ehécatl significa “viento” o “aire” en náhuatl, y a esta zona se ubican los corredores del viento. Algunas personas dicen que este cerro se llama así porque ahí se encuentra un agujero grande donde sale mucho aire. Cuando el viento entra con fuerza por esas grietas y cañadas de la roca, produce un silbido que rebota en las paredes de piedra y se convierte en un eco que se escucha desde lejos. Como si el cerro tuviera voz propia. adn40

El Cerro de los Corredores forma parte del Parque Nacional El Tepozteco, la zona natural protegida de aproximadamente 22,000 hectáreas que rodea al pueblo. Se accede desde el sector del Barrio de la Santísima Trinidad, en la parte norponiente de Tepoztlán, y también hay rutas de acceso desde el pueblo de San Juan Tlacotenco, una de las comunidades del municipio ubicada en la parte alta de la sierra.


Por Qué se Llama así: La Explicación Geológica

Antes de entrar en la leyenda —que es mucho más fascinante— conviene entender qué son realmente esos “corredores” desde el punto de vista de la tierra.

Las montañas de Tepoztlán se deben a dos episodios muy intensos de vulcanismo, separados temporalmente por un puente de inquieto tectonismo que las fracturó al estilo Ehécatl, el señor del viento, como se puede apreciar en “los corredores del viento”. No por nada el glifo o signo de Tepoztlán representa una montaña que está siendo labrada con un hacha. Lahaciendatepoztlan

Eso significa que las grietas y hendiduras que caracterizan al Cerro de los Corredores son producto de fuerzas tectónicas reales: fracturas en la roca volcánica generadas por la presión y el movimiento de las placas de la corteza terrestre a lo largo de millones de años. La sierra de Tepoztlán pertenece al Eje Neovolcánico Transversal, parte del cinturón de fuego del Pacífico, y su formación comenzó hace aproximadamente 20 millones de años.

La geología explica los corredores. La leyenda los hace sagrados.


La Leyenda: Por Qué los Guerreros Cortaron el Cerro

El Cerro Ehecatépetl representa al dios del viento de nombre Ehécatl, dios que tenía control sobre el buen tiempo y las cosechas. Y la historia de cómo se formaron sus hendiduras está directamente ligada a la leyenda más importante de Tepoztlán: la del rey Tepoztécatl. INAH

Ya conocemos la historia: Tepoztécatl venció al monstruo Xochicálatl, robó el teponaztli de una fiesta en Cuernavaca, escapó de sus perseguidores formando barrancos con su orina, y llegó victorioso a Tepoztlán con el instrumento en las manos.

Pero aquí la historia toma el giro que le da nombre al cerro.

Llegó a Tepoztlán y tomó posesión de los cerros más altos. Se posó sobre el cerro Ehecatépetl, y como no podían llegar a él, quisieron derribarlo cortando la base. Fue así como se formaron los “corredores del aire”. Wikipedia

Los guerreros que perseguían a Tepoztécatl —enviados desde Cuernavaca para recuperar el teponaztli robado— llegaron hasta las faldas del Ehecatépetl y se encontraron con que el héroe estaba en la cima, inaccesible, burlándose de ellos mientras tocaba victorioso el instrumento. Furiosos, incapaces de escalarlo, tomaron sus hachas e intentaron derribar el cerro cortando su base.

No lo lograron. Pero las marcas que dejaron sus hachas en la roca quedaron para siempre grabadas en la piedra. Esas marcas son los Corredores del Viento.

Cuenta la leyenda que esta cortada que se aprecia en este cerro fue hecha por las manos de los hombres que querían derribar este cerro cortándolo, ya que Tepuztécatl se encontraba en lo alto de este cerro. Posadadelvalle

La leyenda también añade una capa más a la identidad del cerro: según la leyenda del Tepozteco, aquí estaba la casa del padre del Tepozteco, y el Tepozteco también es el dios del aire, por ello cuando se enoja, suelta mucho viento al pueblo. México Desconocido

De ahí el nombre doble del cerro: Ehecatépetl — “Cerro del Viento” — porque aquí vivía el padre de Tepoztécatl, el dios Ehécatl, señor del aire. Y cuando el pueblo siente una racha fuerte de viento bajar de la sierra, algunos locales todavía dicen que es porque el dios está enojado.


La Cordillera de Tepoztlán: Once Cerros, Once Dioses

Para entender el lugar que ocupa el Cerro de los Corredores en la geografía sagrada de Tepoztlán, hay que saber que la sierra no es solo un paisaje. Es un panteón de piedra.

Según la tradición prehispánica recogida por investigadores de la región, los once cerros principales de la cordillera de Tepoztlán son las formas que tomaron los once dioses del pulque que bebieron junto a Tepoztécatl en la primera ceremonia de creación de esta bebida sagrada: seis se convirtieron en los cerros del norte y cinco en los del sur. Cada cerro tiene nombre propio, carácter propio y leyenda propia.

El Ehecatépetl — el Cerro de los Corredores — es el cerro asociado al dios del viento. El Tlahuilli es el cerro más alto, cuyo nombre en náhuatl significa “luz”, y sobre el que existen narraciones de una llama misteriosa que aparece en su cima a medianoche de año nuevo para los que tienen el don de verla. El Malinalli es el cerro del remolino, cuyo nombre significa “hierba torcida” y que tiene un manantial en sus faldas. El Ohtli es el cerro de las veredas, cuyo nombre significa literalmente “camino” en náhuatl.

En este paisaje de montañas con nombre y alma propia, el Cerro de los Corredores ocupa un lugar especial: es el cerro donde el padre del héroe puso su casa. El cerro que los guerreros intentaron destruir y no pudieron. El cerro cuyas cicatrices de piedra siguen contando la historia miles de años después.


Cómo es el Lugar: Lo que Encuentras al Llegar

El Cerro de los Corredores es uno de los lugares menos conocidos de Tepoztlán Morelos precisamente por su contraste con la popularidad del Tepozteco. Mientras la ruta a la pirámide tiene taquilla, escalones marcados y guardabosques, el acceso a los Corredores es mucho más rústico, silencioso y auténtico.

Sin duda es una de las vistas más hermosas y románticas en Tepoztlán, cada hora que pasa y cada centímetro de luz que recorre el sol sin duda nos mostrará una vista magnífica del valle de Tepoztlán. Posadadelvalle

Desde el mirador natural que se encuentra en el área de los Corredores, la vista panorámica del Valle de Tepoztlán es completamente diferente a la que se obtiene desde la pirámide. Mientras el Tepozteco te pone por encima del valle mirando hacia el sur, los Corredores ofrecen otra perspectiva del mismo paisaje: con el pueblo visto desde otro ángulo, los otros cerros de la cordillera en primer plano y, en días claros, la extensión del estado de Morelos abierta hacia el horizonte.

Las hendiduras verticales en la roca — los corredores propiamente dichos — son formaciones que impresionan de cerca. Son grietas profundas en la roca volcánica de basalto, algunas lo suficientemente amplias como para caminar por su interior, que producen ese sonido característico cuando el viento las atraviesa: un silbido grave, casi como un aliento de la montaña.

Al sitio se le conoce como los corredores del viento porque al soplar el viento por la cañada produce un silbido que es replicado como un eco en las paredes de la montaña. Al llegar a lo alto del mirador podrás disfrutar de una increíble vista panorámica. trip


El Cañón Corredores: Aventura para los más Atrevidos

Hay dos formas de vivir el Cerro de los Corredores en Tepoztlán: la ruta de senderismo al mirador, accesible para la mayoría de los visitantes con condición física razonable, y la ruta de cañonismo por el Cañón Corredores, que es una aventura de un nivel completamente diferente.

El Cañón Corredores es un cañón que en gran parte del año es seco, pero en época de lluvias luce impresionante. Se accede por el pueblo de San Juan Tlacotenco entre diversos senderos y peñas, hasta llegar a la entrada muy escondida de este cañón, para de ahí atar un anclaje al árbol y descender a lo largo de diversos rapeles hasta lograr salir de este cañón que se encuentra al pie del Tepozteco. Travesías Digital

El Cañón Corredores en temporada de lluvias —entre junio y octubre— se transforma por completo: el agua que baja de la sierra lo convierte en una serie de cascadas y pozas encadenadas que solo pueden recorrerse mediante técnicas de barranquismo o cañonismo. Es una actividad para personas con experiencia en rappel, manejo de cuerdas y lectura de terreno, no para principiantes.

En temporada seca, el mismo cañón puede recorrerse en condiciones más accesibles, con rappel en seco, lo que lo convierte en un buen terreno de práctica para quienes quieren iniciarse en el barranquismo con un nivel de desafío manejable.

En cualquier caso, el Cañón Corredores requiere guía local. No hay señalización, la entrada al cañón es “muy escondida” según quienes lo conocen, y el terreno puede sorprender incluso a excursionistas con experiencia.


Cómo Llegar al Cerro de los Corredores desde Tepoztlán

Esta es la parte práctica que más confunde a los visitantes, porque el Cerro de los Corredores no tiene la señalización ni la infraestructura del Tepozteco. Aquí las opciones:

Con guía local desde el centro de Tepoztlán

Si decides ir, es recomendable ir con un guía calificado. Este servicio lo pueden encontrar en el mismo centro de Tepoztlán. Los guías locales conocen el acceso exacto, el camino en cada temporada y las zonas de la ruta que requieren más cuidado. Pregunta en el centro del pueblo, en el mercado artesanal o en tu hospedaje por guías de senderismo con experiencia en la sierra del Tepozteco. Posadadelvalle

Desde el Barrio de la Santísima Trinidad

La ruta de senderismo a los Corredores comienza en el Barrio de la Santísima Trinidad, en la parte norte del pueblo. Desde el centro de Tepoztlán camina hacia el norte siguiendo la dirección de los cerros y busca el inicio del sendero en los límites del barrio con la sierra. Un guía local puede llevarte directamente al punto de partida correcto.

Desde San Juan Tlacotenco

El acceso al cañón se realiza por el pueblo de San Juan Tlacotenco, que es una de las comunidades del municipio de Tepoztlán ubicada en la parte alta de la sierra, sobre la carretera que sale del pueblo hacia el norte. Esta es la ruta preferida para el acceso al Cañón Corredores en su versión de barranquismo. Travesías Digital

Por el Circuito del Cerro Tepozteco

El Circuito Cerro Tepozteco es un sendero circular de 11.3 km con un desnivel positivo de 726 m que se tarda aproximadamente 4.5 a 5 horas en recorrer. Esta ruta en el Parque Nacional El Tepozteco rodea el cerro Tepozteco. Este circuito más largo conecta diferentes puntos de la sierra y puede incluir el paso por la zona de los Corredores, dependiendo de la variante que se tome. Es una ruta clasificada como difícil y apta para senderistas con experiencia. Infobae


Qué Tan Difícil Es: Niveles de Dificultad

El Cerro de los Corredores ofrece experiencias para perfiles muy diferentes de visitantes:

Nivel accesible — Mirador de los Corredores: La subida al mirador donde se aprecian las hendiduras del cerro y la vista panorámica del valle es una caminata de dificultad moderada-alta. No tiene escaleras ni infraestructura de acceso como el Tepozteco, pero el camino es alcanzable para personas con buena condición física y calzado adecuado. La duración aproximada es de 1.5 a 2.5 horas de subida, dependiendo del ritmo.

Nivel intermedio — Senderismo por la sierra: Las rutas de senderismo que recorren la cordillera y pasan por los Corredores son apropiadas para personas con experiencia en senderismo de montaña, buen calzado y capacidad de orientación o guía local. Duración de 3 a 5 horas.

Nivel avanzado — Cañón Corredores con rappel: Exclusivo para personas con experiencia en barranquismo o cañonismo. Requiere equipo técnico (cuerda, arnés, descendedor), guía especializado y preferiblemente hacerlo en grupo. La mejor época es en temporada de lluvias para encontrar agua en las pozas y cascadas.


Qué Ver y Qué Esperar en tu Visita

Las hendiduras de roca: La formación geológica principal del cerro. Esos cortes verticales en la piedra volcánica que desde el pueblo se ven como líneas oscuras en la pared del cerro. De cerca, la escala y la textura de la roca impresionan.

El sonido del viento: Si hay viento el día de tu visita, detente un momento en silencio cerca de las grietas. El efecto acústico de las hendiduras amplificando y canalizando el aire es una de esas experiencias que no se pueden fotografiar pero que se recuerdan.

La vista panorámica: Diferente a la del Tepozteco, más lateral, con otra perspectiva del Valle de Tepoztlán y de la propia cordillera. En días despejados se puede ver la extensión del estado de Morelos hacia el sur.

La flora de la sierra: La vegetación de la ladera del Ehecatépetl incluye especies propias del bosque de niebla y la selva baja caducifolia de Morelos. En temporada de lluvias, la explosión vegetal es especialmente llamativa.

La soledad: Quizás el bien más escaso en el Tepozteco de los fines de semana concurridos. En los Corredores, especialmente entre semana, la posibilidad de estar en silencio en la montaña sin cruzarte con docenas de personas es real y valiosa.


Tips de Viajero para Visitar el Cerro de los Corredores

1. Ve con guía, siempre Este camino no tiene acceso con escaleras y se vuelve un poco complicado su acceso. No hay señalización, el sendero no es obvio y hay bifurcaciones que pueden llevarte por el camino incorrecto. Un guía local hace la diferencia entre una experiencia frustrante y una memorable. Posadadelvalle

2. No vayas con lluvia ni de noche No es recomendable asistir con lluvia o por la noche. En condiciones de lluvia la roca volcánica se vuelve muy resbaladiza y el riesgo de caída aumenta considerablemente. Y en la oscuridad, sin iluminación artificial en el sendero, el riesgo es aún mayor. Posadadelvalle

3. Calzado de senderismo, no tenis casuales La superficie es completamente diferente a la del Tepozteco, que al menos tiene partes pavimentadas. En los Corredores el terreno es roca natural, tierra suelta y vegetación. Botas o tenis de senderismo con buen agarre son indispensables.

4. Lleva más agua de la que crees necesitar En el camino no hay puntos de abastecimiento. El esfuerzo físico, la altitud y el calor en temporada seca aumentan la demanda hídrica. Mínimo 1.5 litros por persona para la ruta al mirador; 2.5 litros o más para rutas largas.

5. No recomendable para niños pequeños Se recomienda no asistir con pequeños ya que sí requiere un grado mayor de seguridad para los visitantes. El terreno sin escaleras ni barandales no es seguro para menores de 10 a 12 años que no tengan experiencia en caminatas de montaña. Posadadelvalle

6. Empieza temprano La lógica es la misma que para el Tepozteco pero más importante aún aquí: el sol sobre la roca oscura del cerro se vuelve intenso a partir de las 10 o 11 de la mañana. Salir antes de las 8 a.m. hace la experiencia mucho más agradable.

7. Lleva un impermeable en temporada de lluvias Si vas entre mayo y octubre, las tardes en la sierra de Tepoztlán pueden traer lluvias repentinas. Un impermeable ligero o poncho en la mochila pesa muy poco y puede salvarte la visita.

8. Deja saber a alguien a dónde vas Esta es una recomendación básica de seguridad para cualquier caminata en terreno no señalizado: deja dicho en tu hospedaje o a alguien de confianza a qué zona de la sierra vas y a qué hora calculas regresar.

9. No toques ni extraigas nada del área natural protegida El Parque Nacional El Tepozteco es área natural protegida. No se pueden tomar plantas, piedras, tierra ni ningún elemento natural. Esta norma aplica en todo el parque, incluyendo la zona de los Corredores.

10. Si buscas la experiencia de barranquismo en el cañón, planifica con anticipación La versión de rappel y cañonismo del Cerro de los Corredores requiere coordinar con una agencia o guía especializado con días de anticipación. No es algo que puedas improvisar el mismo día.


La Mejor Época para Visitar los Corredores

Para el mirador y la caminata de senderismo: La temporada seca, entre noviembre y abril, ofrece las mejores condiciones de camino y las vistas más claras. El cielo despejado de Morelos en invierno permite ver desde el mirador hasta horizontes muy lejanos.

Para el cañonismo y las pozas: La temporada de lluvias, entre junio y octubre, es cuando el Cañón Corredores muestra su mejor cara: las cascadas tienen caudal, las pozas están llenas de agua cristalina y la vegetación alrededor está en su momento más verde y exuberante. Si vas a hacer la versión de barranquismo, esta es tu época.

Para la experiencia más íntima: Cualquier día entre semana, en cualquier temporada, garantiza prácticamente la soledad en el cerro. Los fines de semana de temporada alta (Carnaval, Semana Santa, verano) concentran la mayoría de los visitantes en el Tepozteco, lo que deja los Corredores casi desiertos.


El Cerro de los Corredores y los Otros Cerros de la Cordillera

Si el Cerro de los Corredores te deja con ganas de explorar más la sierra de Tepoztlán, hay toda una cordillera de once cerros esperando. Cada uno con su nombre, su historia y su carácter propios:

Tlahuilli — “Luz” en náhuatl. El más alto de la cordillera, por donde pasa la ruta para subir al Tepozteco. Según las narraciones locales, en la cima se puede ver una luz misteriosa que aparece a medianoche de año nuevo.

Ehecatépetl — El Cerro de los Corredores. “Cerro del Viento”, casa del padre de Tepoztécatl, marcado por las hachas de los guerreros que no pudieron derribarlo.

Malinalli — “Hierba torcida” o “remolino”. Cerro con manantial, conocido también como el cerro del agua.

Ohtli — “Camino” o “vereda”. Cerro cubierto de senderos por el que los locales han transitado durante generaciones.

Recorrer la cordillera entera es una aventura de varios días que los senderistas más experimentados hacen en etapas, generalmente con guías locales que conocen las rutas, las fuentes de agua y los puntos de mayor belleza de cada tramo.


Conclusión: El Lugar Secreto que Tepoztlán Guarda para los que Van Más Lejos

Hay una diferencia entre visitar un destino y conocerlo. Subir al Tepozteco es visitar Tepoztlán Morelos. Llegar al Cerro de los Corredores es empezar a conocerlo.

En los Corredores no hay taquilla ni guardabosques ni señales en náhuatl traducidas al inglés. Hay roca volcánica con millones de años encima, hendiduras que el viento convierte en voz, una leyenda que explica cada grieta de la piedra y una vista del valle que casi nadie en el pueblo te va a recomendar porque casi nadie sabe que te interesa.

Los guerreros que intentaron derribar el Ehecatépetl con sus hachas no lo lograron. El cerro sigue en pie, con sus cicatrices y todo. Y esas cicatrices son exactamente lo que vale la pena ir a ver.

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